🔸 Aunque no es aplicable a todos los casos, representa un avance institucional que busca generar evidencia de impacto en supervivencia y recurrencia.
#CDMX | En las salas de operación del Instituto Nacional de Cancerología (INCAN), el bisturí tradicional ha cedido espacio a brazos robóticos que, mediante incisiones de apenas ocho milímetros, extirpan tumores de recto, próstata, endometrio, pulmón, hígado, páncreas, colon, esófago y estómago.
Itzel Vela Sarmiento, coordinadora del programa de cirugía robótica del instituto, explicó que lo que antes implicaba cortes de 20 a 30 centímetros, hospitalizaciones prolongadas y secuelas permanentes como colostomías o pérdida de continencia urinaria y sexual por daño nervioso en la pelvis profunda, hoy permite egresos en 24 a 48 horas y una recuperación más rápida en pacientes del sistema público.
Sarmiento, cirujana oncóloga adscrita al Departamento de Tumores de Tubo Digestivo, agregó que el proyecto inició en agosto de 2024 y está por alcanzar 300 procedimientos.
“Estamos consolidando un programa institucional. No es un caso aislado. Son casi 300 cirugías robóticas realizadas en menos de un año”, afirmó.
El programa integra equipos de cirugía de tórax en resecciones pulmonares; colon y recto; ginecología oncológica en cáncer de endometrio; urología en próstata; hepatopancreatobiliar para hígado y páncreas; y tumores de esófago y estómago.
Los resultados, sostuvo, son concretos y verificables. “Pacientes que caminan e inician alimentación oral en las primeras 24 horas, con sangrado transoperatorio mínimo que evita transfusiones e infecciones”, señaló.
En estancia hospitalaria, la cirugía robótica reduce el internamiento a dos o tres días, frente a cinco a ocho días en cirugía abierta o laparoscópica.
“El impacto no es solo comodidad. Menos días hospitalizados significan menor riesgo de infecciones y una recuperación más rápida”, explicó.
En sangrado transoperatorio, se reporta como bajo y sin transfusiones, mientras que en la técnica convencional puede ser alto y requerir transfusiones frecuentes.
En cáncer de recto, agregó, la cirugía robótica preserva el esfínter hasta seis por ciento más que la laparoscopia.
“Para el paciente eso significa evitar una ostomía permanente y conservar funciones urinarias y sexuales. Estamos hablando de calidad de vida”, afirmó.
El instituto atiende una población compleja: alrededor de 30 por ciento de los pacientes llega con enfermedad metastásica y entre 40 y 50 por ciento con tumores localmente avanzados.
“Trabajamos en pelvis profunda, en espacios estrechos rodeados de nervios. La visión diez veces magnificada en 3D y alta definición nos permite identificar estructuras críticas con mayor claridad”, explicó.
La cirugía robótica no es un procedimiento automatizado. Todo está controlado por el cirujano desde una consola.
“Cada movimiento lo ejecutamos nosotros. El robot no toma decisiones. Es una extensión de nuestras manos dentro del paciente”, comentó.
#Cirugía #Robótica #Revoluciona #Oncología #Incan